TOXINA DEL BOTULISMO

publicado a la‎(s)‎ 18 ene. 2013 10:23 por Martha Uribe   [ actualizado el 2 jul. 2013 10:43 por Miguel Rea ]
La toxina del botulismo es una molécula producida por la bacteria Clostridium botulinum, una bacteria anaerobia que se encuentra comunmente como espora en el suelo. Sin embargo, cuando hay bajas concentaciones de oxígeno como en alimentos preservados, en heridas profundas y en el tracto digestivo, las esporas de la bacteria pueden germinar y producir la toxina, una de las toxinas más potentes que se conocen. Efectivamente, se estima que un gramo de toxina del botulismo puede matar a 100 millones de personas. Su toxicidad, aunada al hecho de que la toxina puede producirse de forma relativamente fácil hacen que la toxina del botulismo sea clasificada como un arma biológica. La toxina puede usarse como un arma de ataque masivo por contaminación de fuentes de agua, alimentos o por su liberación en el aire, aunque también se ha usado para blancos más específicos. Por ejemplo, se cree que Reinhard Heydrich, jefe de la Gestapo y el servicio de seguridad de Alemania y el siguiente responsable del holocausto después de Hiller,  fue asesinado por patriotas Checos con una bomba explosiva que contenía toxina del botulismo.
El botulismo, la enfermedad causada por la toxina, fué más común sólo después de que la práctica de preservación de alimentos se hizo común y extensiva. Actualmente, sin embargo, los procesos modernos de procesamiento de alimentos han básicamente eliminado ese problema restringiéndose solo a alimentos preparados y preservados en el hogar. La toxina del botulismo es una neurotoxina que actúa previniendo la liberación presináptica del neurotransmisor acetilcolina, es decir bloquea la comunicación entre los nervios y los músculos, y por eso el botulismo se caracteriza por parálisis muscular. En el caso del botulismo por alimentos, los síntomas inician alrededor de 6 horas después de consumir alimento contaminado con la toxina e incluyen visión borrosa, parpados caídos, dificultad para tragar y debilidad muscular general. La parálisis de los músculos que contribuyen a la respiración puede provocar que la persona pare de respirar y pueda morir. El botulismo no se contagia.
 Hace ya varias décadas se descubrió que la aplicación de pequeñísimas cantidades de la toxina del botulismo puede, sin ningún riesgo, inmovilizar algunos músculos por meses y ese descubrimiento se aplicó para minimizar arrugas faciales. El uso de la toxina del botulismo o BOTOX está ahora ampliamente difundido en varios tratamiento cosméticos. Pero además, se han descubierto muchas otras aplicaciones de la toxina del botulismo. Algunos otras de esas aplicaciones incluyen tratamiento de contracciones involuntarias de los párpados, tratamiento de estrabismo, tratamiento de sudoración excesiva de manos, pies y axilas, tratamiento de contracciones musculares asociadas a esclerosis múltiple y enfermedad de Parkinson, tratamiento de personas con problemas en habla, tratamiento de síndrome de incontinencia urinaria, tratamiento de depresión y migraña y la lista sigue y sigue.
 Por todas esas razones y porque la química es parte de nuestras vidas, en UAQ 895 la molécula de la semana es la toxina del botulismo. 



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