HIPOCLORITO DE SODIO

publicado a la‎(s)‎ 18 ene. 2013 10:44 por Martha Uribe   [ actualizado el 2 jul. 2013 10:25 por Miguel Rea ]
La molécula de esta semana es un compuesto muy común en los hogares; se encuentra en pequeñas dosis en el agua potable y se usa para decolorar y desinfectar. La molécula de esta semana es el hipoclorito de sodio, comúnmente conocido como cloro. Sin embargo, a diferencia de lo que podríamos pensar, el hipoclorito de sodio es un compuesto sólido y no líquido. Efectivamente, el producto líquido que usamos en los hogares y al que nos referimos como cloro, no es realmente cloro, ya que el cloro es un gas. En realidad ese producto es una solución  de hipoclorito de sodio (aproximadamente al 5%) que contiene además otros compuestos en menor proporción incluyendo hidróxido de sodio, conocido comúnmente como sosa cáustica.

El hipoclorito de sodio  es muy usado para desinfectar porque destruye eficazmente a los microorganismos. Por eso es muy usado en hospitales, en el hogar y en la desinfección del agua destinada para el uso y consumo humano. El hipoclorito también es muy efectivo destruyendo las moléculas de colorantes y por eso se usa también para eliminar manchas y para decolorar.

Una solución de hipoclorito de sodio como la que usamos en el hogar es relativamente segura, sobre todo si se usa con precaución. Aunque aún así cada año se reportan accidentes por envenenamiento con hipoclorito de sodio, sobre todo de niños que lo consumen por accidente porque está mal etiquetado o mal almacenado.
Las soluciones de hipoclorito de sodio que se usan para fines domésticos son medianamente irritantes a la piel y por lo tanto no deben manipularse directamente. Cuando una solución de hipoclorito tiene contacto con la piel, las grasas de la piel reaccionan con el hidróxido de sodio (o sosa cáustica) que contiene; una reacción conocida como saponificación. Esa reacción de saponificación es la misma reacción que se usa para producir jabón. Por lo tanto cuando se manipula una solución de hipoclorito directamente estamos produciendo jabón con las grasas de nuestra piel; de ahí la sensación resbalosa o jabonosa que persiste. Manipular la solución de hipoclorito directamente con las manos no es buena idea porque gran parte de la integridad y funcionalidad de la piel se debe a las grasas que contiene.
En el ambiente, una solución de hipoclorito de sodio se descompone en una solución de cloruro de sodio, es decir sal común. Sin embargo, una solución de hipoclorito de sodio también puede producir otros compuestos, algunos de ellos muy peligrosos, dependiendo de los usos que se le den y de las precauciones que se tengan durante su uso. Por ejemplo, una solución de hipoclorito puede desprender cloro, un gas muy irritante y muy tóxico, si se mezcla con ácidos como el ácido muriático (ácido clorhídrico) o si se mezcla con agua oxigenada (peróxido de hidrógeno), dos productos encontrados comúnmente en los hogares. Si una solución de hipoclorito se mezcla con amoniaco (por ejemplo las soluciones que se usan para limpiar vidrios) se pueden producir compuestos llamados cloraminas, también tóxicas. Si se mezcla con algunos detergentes se pueden producir COV como CCl4 y CHCl3, el último un compuesto carcinogénico.

Hay evidencia que indica la formación de compuestos orgánicos clorados tóxicos resultantes de la cloración del agua para uso potable, pero el consenso general es que los beneficios de la cloración en términos de salud pública sobrepasan por mucho los posibles problemas colaterales, sobre todo en países en vías de desarrollo. Sin embargo, eso es aún parte de un debate continuo.
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